Home / Sueños / La escritura biológica del sueño

    Todo lo que puede enunciarse sobre el sueño puede ser controvertido. Es posible abordar aquí, no obstante, determinadas cuestiones que, desde el comienzo de los tiempos, han estimulado el instinto escrutador del hombre. En primer lugar, el problema de las relaciones existentes entre los sueños y el acto fisiológico de dormir: puesto que el sueño se produce mientras dormimos (incluso si es de dominio general que una ensoñación diurna o una manera de soñar despierto pueden surgir o brotar), cabe preguntarse sobre la frecuencia y duración del sueño durante el reposo.

    También es lícito indagar si la imagen onírica es, tal y como suponen algunos especialistas, una ampliación del estado fisiológico del sueño o si se trata, por el contrario, de un fenómeno temporal y si, en este último caso, se produce en el momento mismo en el que se concilia el sueño, lo que probaría la experiencia de lo que se denominan alucinaciones hipnagógicas, esos momentos coloreados, esos retazos de historias, esos trazos de sueño que se perciben cuando dormitamos o, por el contrario, en el momento de despertar. En cada caso, la solución propuesta dependerá de la mayor o menor fiabilidad que se otorgue a la memoria al despertar. ¿Cuál es finalmente la duración objetiva de los sueños? Las imágenes oníricas desfilan, elusivas, a una velocidad vertiginosa. Jean Cocteau ha dicho que «la instantaneidad del sueño es tal, que es posible soñar en el espacio de un segundo lo equivalente a toda la obra de Marcel Proust.

    Por lo demás, cabe decir que la obra de Proust está más cercana a un sueño de lo que, a menudo, se nos ofrece como narración onírica: posee, en efecto, los personajes innombrables, las intrigas cambiantes, la ausencia de cronología, la crueldad, el elemento funesto, lo cómico sorprendente, la precisión de los escenarios, el «todo está tan bien que termina mal». Más allá de esta definición casi exhaustiva del sueño, cabe también preguntarse si la velocidad de las representaciones oníricas es compatible con la de las representaciones que se producen durante el estado de vigilia. Entonces, el sueño no es más que un breve brote luminoso que surge en la nada nocturna.



     
     

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