Home / Sueños / El sueño según Jung

    Para Jung, el sueño es, como para Freud, el «camino privilegiado» que conduce al inconsciente. Jung profesa el mayor respeto posible para con el sueño y su mensaje. Reprocha, sin embargo, a Freud la importancia, excesiva según él, que ha dado a la sexualidad: el inconsciente ejerce en cada instante una función de complementariedad en relación a las actitudes conscientes. Es una producción natural que debe ser examinada como tal, del mismo modo, por ejemplo, que una flor o una gema. (Esta noción de complementariedad ha inspirado al físico Niels Bohr observaciones interesantes sobre ella, así como la comparación que establece entre la pareja pensamiento de la persona/unidad de la personalidad y el binomio cuántico onda/partícula)

    Dicho de otro modo: el sueño permite manifestarse a todas las tendencias normales, tendencias que el hombre sacrifica más o menos deliberadamente en su vida consciente; tiene, pues, una función de readaptación permanente y constante del psiquismo humano. A la concepción retrospectiva de Freud, Jung opone una concepción prospectiva: las imágenes oníricas tienen su razón de ser en sí mismas y poseen su propio dinamismo. Su significación excederá siempre las interpretaciones que se puede hacer de ellas, pues la esencia del símbolo es precisamente situar el consciente junto con lo que es «desconocido e imposible de conocer hasta la eternidad».

    Los arquetipos

    Poniendo al descubierto las tendencias que el individuo consciente descuida, a riesgo incluso de sufrir amenazas y ocasionar desastres, el inconsciente corrige al hombre y le da los consejos que le dicta una sabiduría ancestral. Jung traspasa, en efecto, un umbral que Freud nunca se había atrevido a franquear. Por oposición al inconsciente personal, llama a esta sabiduría, a este océano de energía interior, inconsciente colectivo. Su explicación no está exenta de peligros: las energías que irrumpen en la conciencia inundan al ser como las aguas de un diluvio.

    Se produce entonces un «rebajamiento del nivel mental» que puede llegar incluso hasta una disolución de la conciencia durante la cual el psicólogo, gracias a la transferencia, ocupa el lugar de un yo de sustitución. Los contenidos del inconsciente colectivo, sus modos de manifestarse, son los arquetipos, constelaciones de imágenes, o temas míticos generales, como el del dragón, que son comunes al sueño y a los mitos universales. Los arquetipos, puros dinamismos, se presentan bajo formas extremamente variadas llamadas imágenes arquetípicas. Encubren una fuerte carga emocional, a la vez positiva y negativa, de orden «numinoso» que sobrepasa al hombre sagrado. La vida humana, universo de reptante ordenanza moral, está completamente regida y como imantada por los arquetipos.

    Así pues, en relación a Freud, Jung amplía considerablemente las incidencias del sueño; le confiere una función de regulación moral constante del hombre y relaciona la experiencia onírica individual con la experiencia colectiva que se expresa mediante los mitos y las religiones.



     
     

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *