Home / Sueños / El sueño del universo

    Inversamente, la ensoñación de la ascensión o del vuelo puede ser un sueño feliz. Estas experiencias, tan específicas como la del laberinto, se encuentran en infinidad de sueños místicos —ya se trate de la leyenda de Icaro, ya del tema recurrente de la alfombra voladora, tan caro a Las mil y una noches-. Entre nosotros encontramos numerosos sueños de vuelo.

    El idealista alemán Jean Paul sueña con derramar, entre los horizontes demasiado angostos del mundo y las horas excesivamente rápidas del tiempo, la inmensidad de los espacios cósmicos sin fondo y su eternidad: «Después, cayeron estrellas luminosas semejantes a copos de nieve; el cielo se vació, pero en el lugar mismo que ocupa el sol al mediodía relumbró un tono rojo de aurora; el mar se abría por debajo de este punto, y en el horizonte se amontonaba sobre sí mismo formando enormes pliegues de serpientes color plomo que cerraban la bóveda celeste; del fondo del mar, saliendo de minas innumerables, subían hombres tristes, semejantes a muertos, y nacían. Una espesa oscuridad de mina se expandía tras ellos.

    Pero un huracán se lanzó impetuoso sobre la humareda y, aplastándola, la transformó en un mar. Violento, subía, bajaba, agitaba las olas; y muy alta en el cielo, tranquila, volaba lentamente una abeja de oro que subía hacia una estre-llita susurrando un canto ligero; allí libó la esencia de las flores blancas; y por todo el horizonte se veían alzarse, impasibles, torres coronadas por pararrayos resplandecientes, hasta el momento en que reaparecieron monstruosas nubes que tenían forma de animales feroces que empezaron a devorar el cielo».

    Hoy día la literatura de ciencia ficción utiliza también sistemáticamente el mismo tema. Se sabe, por otra parte, que para Freud y el psicoanálisis clásico, el sueño del vuelo es uno de los símbolos más transparentes, uno de los «conceptos de explicación» más comunes: simboliza los deseos voluptuosos —el conocimiento del símbolo es aquí manejado como si los símbolos fueran conceptos; una vez que el símbolo ha sido interpretado, una vez encontrada su significación «inconsciente», pasa a convertirse en simple instrumento de análisis, lo que evita muchos problemas—.

    Así pues, el sueño de caída y el sueño de vuelo constituyen sin duda los dos polos opuestos entre los cuales oscila cada escenario onírico concreto, pues en el nivel afectivo se corresponden respectivamente con dos regímenes fundamentales del sueño.



     
     

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