Home / Sueños / El cuerpo humano

    Cuando soñamos, nuestro cuerpo puede reflejar las reglas generales de nuestro comportamiento. Así, podemos decir que somos pequeños, grandes, pretenciosos o indecisos. Todas las partes prominentes del cuerpo humano presentan una significación masculina, mientras que todas las oquedades o concavidades tienen un significado femenino.

    La cabeza tiene un sentido espiritual y fálico. Jung piensa que el lado fálico remite a la parte superior del jefe, pues éste es el lugar donde se efectúa el nacimiento mítico de la cabeza. Pensemos en Palas Atenea, que ha surgido enteramente armada del cráneo de Zeus y, por ello, representa la función creadora pura de la mente. Hay que señalar cómo se superponen aquí las significaciones padre, falo, mente, armas. Los cabellos son, junto con el vello, un producto de nuestra unión con la naturaleza animal, a menudo con nuestra naturaleza animal simplemente. Son sinónimos de fuerza viril; su caída o su ausencia constituyen un sueño clásico de castración.

    El ojo es el órgano de la luz, de la conciencia. Según la mitología egipcia, alumbra el mundo, que se nos hace comprensible y se convierte en realidad gracias a su intermediación. Goethe lo llamaba «el órgano de la totalidad». El ojo puede también ser interpretado como el órgano específico de la mujer.
    La boca, aislada, puede poseer igualmente una significación erótica, o desempeñar esta función.

    Los sueños sobre los dientes tienen una significación casi exclusivamente erótica: se querría «comer» al otro por amor. Soñar con dientes dañados, arrancados o que se mueven es, a menudo, el signo de un sentimiento de impotencia (sexual, afectiva, profesional…). La pérdida de los dientes significa el miedo a la castración.

    Naturalmente, los sueños sobre los órganos genitales son muy frecuentes. Su sentido, límpido, es, sin embargo, menos unilateral de lo que podría creerse, pues el aspecto sexual, en su funcionamiento orgánico, es, por su parte, símbolo global de la falta de sociabilidad del sujeto.

    Lo que sucede detrás de nuestra espalda es lo que nosotros ignoramos. La espalda está agazapada en la sombra de la conciencia. Es el lugar vulnerable, como le ocurre a Sigfrido, héroe de la mitología alemana, donde nos acechan los peligros del inconsciente.
    Por otra parte, una serpiente muerde muy frecuentemente en el tobillo —reuniendo de esta manera la condena del Paraíso con la leyenda del talón de Aquiles.

    Las manos simbolizan nuestra actividad. Los animales, que representan nuestros impulsos «animales», pueden mordernos la mano y obstruir nuestro trabajo durante un cierto tiempo.
    Los dedos, sobre todo el pulgar, son una imagen del sexo masculino.
    En el cuento de Cenicienta, el pie es fálico, y el zapato al cual debe adaptarse, un símbolo femenino.

    Los excrementos pueden significar que el soñador se libera de sus inhibiciones, sentimientos de culpabilidad, represión, y que «elimina» así todo lo que es inútil o perjudicial. Si el soñador, por el contrario, es estreñido, si «retiene», nos las tenemos que ver con una imagen de parada y de autointoxicación. En algunos sueños, el estreñimiento puede ser interpretado como signo de avaricia, es decir, de no querer dar.

    Veamos lo que escribe sobre este asunto el psicoanalista Georg Groddeck: «Aproximadamente en el mismo momento en el que la obstinación se expresa mediante el estreñimiento crónico u ocasional (…), el niño descubre que puede disponer libremente hasta cierto punto del contenido de su intestino: aprende a conocer la propiedad privada.

    No es posible preguntar a un niño de esta edad si ocurre verdaderamente así, pero todo su comportamiento en relación a los excrementos es tan característico que apenas se presenta el mínimo resquicio para dudarlo: el niño —y, más generalmente, el inconsciente del adulto— aprende a conocer el concepto de propiedad gracias a los excrementos; para el niño y el inconsciente, los excrementos se confunden con el dinero, y su valor coincide con el del propio dinero». Numerosos mitos y cuentos establecen una relación entre las hadas y el oro (así, el asno que rechaza monedas de oro en el cuento de Grimm La mesa, el asno y la varita mágica); en algunos folclores, posar el pie izquierdo sobre materias fecales significa dinero.



     
     

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