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    Planeta dominante: Mercurio

    hombres géminis

    Johnny Depp es del signo Géminis.


    ¿No serán los abundantes dones de Mercurio los responsables de los numerosos rasgos conflictivos tan frecuentemente atribuidos a los nacidos bajo su signo?
    Los hombres Géminis son sensibles y cálidos, se muestran extremadamente interesados por la historia y el medio de todas las razas y pueblos. Estudian con auténtica preocupación e imparcialidad cualquier tema del momento que refleje las necesidades de la humanidad; sus prédicas en favor de la justicia y la igualdad de oportunidades son vehementes y sinceras. Cuando se enfrentan a prejuicios en relación con estos temas, pueden mostrarse impacientes y casi intolerantes, denunciando abiertamente los criterios injustos de los demás.
    Un nativo de este signo se mostrará imaginativo y lleno de celo, tanto en el desarrollo de sus propias ideas como en el de las ideas de los demás. Además, y aunque le resulta más fácil y posee mayor inspiración para llevar adelante sus propios designios, puede mostrarse igualmente entusiasta cuando ayuda a otro en una determinada empresa —especialmente si se ve emocionalmente implicado en ella.

    Le interesan todos los tipos de construcción, pero los interiores le fascinan de manera especial.
    La música desempeña frecuentemente un importante papel en su vida, dotando de sentido a su conducta o comportamiento y de énfasis a sus esfuerzos, al igual que determinados colores influyen fuertemente sobre sus sentimientos y respuestas a estímulos eróticos, o las palabras de un autor le inspiran pensamientos originales o nuevos objetivos en la vida.

    Cuenta con los medios necesarios para triunfar de modo natural: iniciativa, consciencia de las cosas, una mente despejada, buena predisposición y agilidad; pero debido a su cariñosa atención hacia los demás, se ve combatido tanto por las circunstancias como por la gente. Aunque en determinados momentos pueda distraerse de sus propósitos, sus numerosos talentos y rápida percepción no le fallan nunca cuando se ve empujado a intentos resueltos de lograr lo casi imposible. Normalmente obtiene sus más ricas recompensas a través de estos intentos. Si parece darse por contento con unos conocimientos superficiales de hechos que deberían ser importantes para él, se debe con frecuencia a que intenta abarcar un área de amplitud mucho mayor de la que pueden llegar a percibir los demás. Puede, por ejemplo, hojear cuatro capítulos de un libro buscando los elementos esenciales de verdad que contiene, que son los que realmente le interesan, mientras que otra persona preferirá leer un solo capítulo a fondo y lentamente, a fin de asimilar todos sus detalles.

    Indudablemente, prefiere muchas veces iniciar nuevos proyectos a terminar las tediosas tareas rutinarias del que tiene entre manos. No obstante, esto se debe muchas veces más a intuición que a debilidad de carácter, pues el nativo de Géminis es más rápido que la mayoría en darse cuenta y reconocer que el proyecto que tiene entre manos es erróneo y hay muy pocas probabilidades de éxito. Por tanto, lo descarta y lo sustituye inmediatamente por otro —que muy bien puede haber estado todo el tiempo compitiendo en su mente con el primero—. Aunque se le acusa de inconstante, lo que ocurre es más bien que sus intereses son tan variados y frecuentemente tan dispersos que el dar cima a una determinada tarea puede parecerle algo demasiado distante a una persona que espera que produzca resultados inmediatos.

    Su incansable ambición se deriva indudablemente de su compulsiva necesidad de lograr cosas, pero sus motivaciones no son, sin embargo, de carácter egoísta. Aunque sus propios gustos estéticos pueden dictar orden y un ambiente agradable, se muestra notablemente adaptable y dispuesto a cooperar, así como a soportar las incomodidades y a pasarse sin muchos de los lujos comúnmente deseados.
    Siendo más bien visionario y sin excesivas pretensiones, suele mostrarse lento en darse cuenta del poder e importancia de la riqueza, el estatus social o las posesiones. A pesar del carácter intelectual que se le atribuye, muchas veces opera dejándose llevar por las emociones en lugar de por la intuición, el razonamiento o la lógica.
    Siente muy poca necesidad de símbolos de estatus social. Normalmente, lo que le lleva a trabajar incesantemente y sin quejarse para lograr cosas que, de no ser así, le parecerían indignas de su esfuerzo, es el sentido de responsabilidad familiar o la consideración hacia un ser amado. Aunque por lo general amable, se encuentra sometido a las oscilaciones de humor propias de su naturaleza dual.
    Es de sobra conocido que este tipo de hombre puede mostrarse descontento y fácilmente deprimido, al igual que invariablemente optimista. Aunque más bien generoso, en caso necesario puede mostrarse también económicamente roñoso.

    De rápidos movimientos y aparentemente incansable, necesita sin embargo dormir más horas de lo habitual y frecuentes descansos para aliviar sus tensiones nerviosas. Cuando, debido a una prolongada actividad, se encuentra sobrefatigado, puede comportarse de forma satírica, impaciente y ruda, a pesar de sentirse al mismo tiempo espantado ante este comportamiento.
    Normalmente considerado y sinceramente solícito hacia sus amigos o seres amados, algunas veces puede no darse en absoluto cuenta de alguna circunstancia que afecta a su bienestar o felicidad. Aunque después sea consciente y lamente esta omisión, puede volver a incurrir inadvertidamente en períodos temporales de total despreocupación por los demás. Estos períodos suelen coincidir con aquellos en los que se encuentra personalmente angustiado. En ningún otro campo resulta más clara su aparente volubilidad e incoherencia que en el de las relaciones con las mujeres.
    Aquí es donde el hombre Géminis resulta más vulnerable, pues su pauta o modelo de vida ha adquirido esa cualidad inestable y movediza ya en sus primeros años, cuando comenzó a seguir irrefrenado todas las directrices trazadas por Eros.

    Su primer episodio erótico suele ser con una mujer sexualmente agresiva, normalmente con bastantes más años y experiencia que él. Extremadamente idealista, y pensando siempre en un amor romántico, el hombre bajo el signo de Mercurio se muestra con frecuencia vacilante y dudoso con respecto a la elección de compañera para compartir por primera vez el placer mutuo. Así, y aun retrasando modestamente la adopción de una decisión, le cogen desprevenido. Por otro lado, su gran sensualidad puede conducirle a experimentos muy tempranos y a innumerables aventuras amorosas en rápida sucesión.

    Si esa primera joven o mujer es lo suficientemente inteligente como para crear un halo de «intriga mística» alrededor de su elección, puede quedar encantado de por vida. No obstante, si se muestra obtusa y poco comprensiva con respecto a sus instintos más elevados, a la importancia de sus necesidades espirituales, lo más probable es que descubra muy pronto que su interés se ha desvanecido. Como él no puede soportar la idea de que sus expectativas e ilusiones eran falsas, inicia esa frenética búsqueda que no acaba nunca.
    Una vez que su romántica búsqueda le ha impulsado a ir «de flor en flor», es muy raro que se desanime y retroceda, lo que entra en triste contradicción con su verdadera naturaleza; pues, de todos los signos del Zodiaco, Géminis es sin duda alguna el más favorable a un amor sincero y recíproco. El hombre Géminis es también el más profundamente necesitado de la unión que ese tipo de amor ofrece.

    En cualquier caso, es fundamental para él disponer en todo momento de una mujer. Prefiere que sea amable, seria e informada, pero también busca buen humor, juguetona alegría y las cualidades de adaptabilidad adecuadas para sus fluctuantes estados de ánimo.

    Sí, el signo de Mercurio impone la voluntad, pero este rasgo tan provocativo atrae precisamente a muchas mujeres. Como el hombre Géminis exige una entrega total y unos estímulos no sólo físicos sino también mentales, se ve acosado por el impulso o necesidad de efectuar numerosos cambios.
    Aunque intrínsecamente activo y emprendedor, ¿cómo puede centrarse un hombre y mostrarse constante en ningún aspecto de su vida cuando está continuamente rodeado de mujeres que le admiran y revolotean a su alrededor no sólo en la realidad sino también en sus fantasías? ¿Promiscuo? Nunca intencionadamente. Cada vez que ama cree que es para siempre. Desea que sea así. No puede creer nunca del todo que los jugueteos y fintas del cortejo amoroso que los demás realizan tan frecuentemente no sean realmente sinceros, ni que sus propias pasiones puedan verse desgastadas por unas ilusiones repetidamente defraudadas.