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    Planeta dominante: Saturno

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    Nicolas Cage es del signo Capricornio.


    Saturno es un profesor sumamente exigente y, así, el cauto hombre Capricornio aprende muy pronto que debe ocultar sus sentimientos y crear defensas adecuadas.
    Aunque aparentemente extrovertido y agresivo, en realidad suele ser casi tímidamente introvertido y extremadamente vulnerable a los factores ambientales de su infancia, necesitando que, en esa etapa de su vida, le rodeen personas plenamente conscientes de su precocidad intelectual y de su desesperada necesidad de alcanzar un sentimiento de autoimportancia. De lo contrario, y temiendo el ridiculo y las críticas tan intensamente como los teme, procederá a levantar concienzudamente una muralla de inaccesibilidad entre él mismo y el mundo, y al hacerlo puede fingir una beligerancia y un antagonismo ajenos a sus auténticas inclinaciones.

    Saturno no sólo le imbuye esta actitud mórbida y melancólica, sino que también le presenta obstáculos y retrasos o demoras que le consumen gran parte de su tiempo y que sólo puede superar con grandes dificultades. Así, para triunfar, necesita una autodisciplina y perseverancia que va en contra del anhelo de los Capricornio de llevar una vida más tranquila y reposada. Habiéndose visto sojuzgado y castigado en el desagradable proceso de ajuste a esta realidad, el nativo de Capricornio suele convertirse en una persona orgullosamente autosuficiente, consciente de su propia valía y más capacitada para enfrentarse a la falta de discernimiento de los demás.

    Aprende a doblegarse externamente y a actuar de manera afable, a mostrarse diplomático y benigno cuando pretende el poder, así como a utilizar el engaño si le sirve para sus fines. No obstante, protege constantemente ese núcleo interior de acendrada individualidad.

    Con estos datos, cabría esperar que su aspecto fuese serio y sombrío, pero la mayoría de los nativos de Capricornio muestran una calma y afabilidad que parecen desmentir su tumulto interior.
    Su carácter aplicado le lleva a leer mucho; se deleita de manera especial con relatos sobre tiempos y pueblos antiguos, y se pasa muchas horas entre sus libros y notas, aunque normalmente atempera esta actividad tan sedentaria con la participación en juegos y deportes.

    Aunque se le encuentra frecuentemente interpretando obras de teatro de Shakespeare u otras de ese mismo calibre, está más capacitado para escribir o dirigir que para actuar.
    Gracias a su habilidad para mostrarse fríamente objetivo y analítico, desempeña muy bien los cargos en que sea esencial una «visión a largo plazo» y se necesiten opiniones y decisiones de carácter imparcial.

    Le atraen el derecho, la política, la dirección o gestión de empresas y la instrucción o educación. Satíricamente ingenioso y versado en numerosos temas, su gran popularidad como autor de brindis y orador resulta realmente sorprendente, pues parece totalmente alejada de su verdadero carácter. Para colmo, el auténtico hombre que se oculta bajo esa falsa fachada permanece remoto y distanciado, disfrutando con frecuencia más con sus objetivos personales que con los contactos externos.

    Paradójicamente, y mientras proyecta una imagen de confianza en sí mismo y digno conservadurismo, la dualidad de sus anhelos subconscientes traiciona su secreta ansia de aventuras y excitaciones. La brusquedad de que hace gala en ocasiones se debe a su continuo esfuerzo por ofrecer la imagen de una persona únicamente preocupada por los aspectos y realidades serios de la vida. Impaciente con la estupidez y la insipidez, se siente mortalmente aburrido con la necesidad de dar continuamente esa impresión ficticia.

    Poco expresivo en sus afectos, aparentemente frío y distante, nadie sospecharía que, ya a una temprana edad, se peleaba probablemente con otros chicos de su edad por el privilegio de llevar los libros de una niña y de acompañarla desde la escuela hasta su casa. Aunque rara vez promiscuo, no es en absoluto insensible a los encantos femeninos. Firmemente posesivo en su juventud, suele elegir la muchacha más bonita o inteligente en la escuela o universidad y, más adelante, la más popular en el lugar de trabajo.

    Aunque según envejece puede parecer indiferente hacia las mujeres, éstas siguen representando para él un desafío, y a pesar de sus reservas, hay muchas que se dan cuenta de cuáles son sus auténticos sentimientos y que, por tanto, le admiran aún más por su gran discreción. Oyéndole expresar sus puntos de vista al respecto, uno podría llegar a la conclusión de que sus ideas están teñidas de una gran dosis de misoginia, lo que dista mucho de ser verdad. Cabe intuir que esa actitud es de carácter autoprotector, asumida indudablemente al principio como un medio de rehuir el matrimonio hasta encontrar una mujer con el sentido ético y el temperamento adecuados, que pueda tratar sus propias «virtudes» con el debido respeto y cortesía.

    Para su bienestar, es esencial una esposa que le adore. Al igual que, en su juventud, necesita compañeros comprensivos que le ayuden a sentirse más seguro de sí mismo, en sus años de adulto precisa unas relaciones que le proporcionen estabilidad y confianza en sus propios méritos.
    Pero este hombre bajo el signo de Saturno no revelará nunca sus necesidades. Ha aprendido a la perfección la lección de mantenerse callado. Reconocer, aunque sea sólo a sí mismo, que no ser completamente autosuficiente representaría una grave amenaza a su seguridad.

    Le gusta su hogar; las comodidades, el aislamiento, el hecho de que sea como su «castillo» se combinan para proporcionarle una sensación de satisfacción y plenitud.
    Con toda probabilidad, conoce numerosas mujeres que le atraen durante breve tiempo. ¡Es evidente que su aire bonachón las atrae mucho! Si no se ha previamente afianzado en una situación que realmente le complazca, puede entregarse a devaneos eróticos que resultarán muy difíciles de controlar.

    No obstante, y debido a las prosaicas necesidades de la vida cotidiana, ha enterrado profundamente la imagen que se hizo de sí mismo en su adolescencia; aunque, en el fondo, sigue siendo el héroe montado en el caballo blanco que rescata a la dama en peligro. En determinados momentos, puede aun experimentar fugaces reminiscencias de ese lejano pasado; pero le parece extremadamente temerario que alguien con unos hábitos tan arraigados de comportamiento convencional como él inicie deliberadamente unas acciones que pudiesen dar lugar a resultados adversos.