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    Planeta dominante: La Luna

    signo Cáncer

    Lionel Messi es del signo Cáncer.


    Conociendo las repercusiones de los cambiantes estados de la Luna sobre todos los individuos, no debe sorprendernos que, dominando a Cáncer como lo domina, haga que los nativos de su signo se pregunten continuamente o cuestionen sus propias emociones variadas.

    Entre los propios nativos existe también una gran diversificación. Algunos pueden tener un carácter positivo y resuelto, embarcándose en innumerables proyectos y actividades y aparentemente espoleados por demonios interiores para mantenerse constantemente ocupados.

    Otros, sin embargo, son partidarios del orden y la pulcritud, pero prefieren supervisar a realizar la tarea que se necesita para lograrlos. No se muestran, pues, siempre dispuestos a lanzarse a proyectos en los que la mayor parte del trabajo recaiga sobre ellos.
    No obstante, el hombre Cáncer está obsesionado por el sentido del deber; cabe confiar en que, tanto en el trabajo como en la sociedad, cumplirá siempre sus obligaciones. De hecho, muchas veces tiene que protegerse de los que pretenden aprovecharse de estas cualidades suyas.

    Un hogar bien planificado es de gran importancia para él. Su profunda devoción hacia sus padres o hacia los miembros más viejos de su familia está por encima de lo normal, y aunque extremadamente cauto con sus propios desembolsos, siempre que se necesiten, entregará sin reservas tanto sus bienes materiales como su tiempo y energías.

    A pesar de ser muy económico, se siente impelido a acumular cosas, incrementando continuamente su depósito de tesoros prácticos —aunque frecuentemente exóticos—. Esto no se debe tanto al placer estético derivado de la posesión de tales objetos —como le ocurre a la mujer Cáncer—, sino más bien a que estas adquisiciones refuerzan su sensación de seguridad.

    Posee habilidades muy variadas, pero su instinto para los negocios es tan acusado que muchas veces le basta para proporcionarle la seguridad en el futuro esencial para su tranquilidad y paz mental. No obstante, tiene tantas probabilidades de alcanzar el éxito en el teatro o en las artes, como en el comercio.

    Reservado y reticente, pero deseoso de aprobación y de sentirse integrado, hace de buena gana nuevas amistades y contactos, llevando muchas veces una activa vida social o religiosa. La erudición de los demás le impresiona bastante, y como le interesa una amplia gama de temas, intenta estar informado acerca de todos los de actualidad.

    Le molestan los cambios repentinos, y aunque siente también la necesidad de divertirse, no actúa nunca impulsivamente para satisfacer sus caprichos, sino que planea por anticipado cualquier salida. Jovial y optimista en ocasiones, meditabundo y desalentado en otras, entregado tanto a fantasías despreocupadas como a la más sombría introspección, le resulta enormemente difícil resolver sus problemas de carácter íntimo.

    El hombre Cáncer responde naturalmente a la admiración, pero se muestra rápidamente desanimado por las críticas, se entrega al amor y al afecto con sinceridad y aprecio, pero manteniéndose siempre alerta a los deslices y a la falta de comprensión, por lo que vacila en comprometerse en relaciones sólidas y duraderas (a su natural irresolución viene a sumarse una notable capacidad de discriminación.)

    Tiene que estar seguro de la inequívoca lealtad de la persona a quien ama. Para complacerle, deberá mostrarse dispuesta a hacer caso omiso de sus cautelas y recelos, tolerante y no excesivamente exigente. Cuenta con que la mujer sea totalmente autosuficiente, posea talentos y ambiciones propios y sea correcta y algo convencional en la forma de vestir y de comportarse. Si se deja inicialmente arrastrar a una elección poco afortunada, puede perder toda perspectiva racional y comenzar a poner en duda todo el sexo femenino en lugar de admitir su propia falta de discernimiento.

    Con cada intento abortado de satisfacer su deseo de esa «mujer perfecta», va perdiendo interés, alejándose en ocasiones de sus búsquedas amorosas y entregándose a empeños de carácter artístico o cívico No obstante, esos interludios de sublimación resultan con frecuencia beneficiosos, pues le conducen al éxito en un campo al que anteriormente había prestado poca atención o esfuerzo.

    El consiguiente refuerzo de la confianza en sí mismo le dota de valor y de una renovada fe en sus objetivos masculinos. Aun en los casos en que el éxito no es destacado, el cambio de ritmo le ofrece una nueva visión de las cosas y el vigor necesario para volver a la búsqueda de un objeto amoroso.

    Cuando finalmente encuentra la mujer que satisface todos esos estrictos requisitos, y decide asumir lo que considera como un compromiso definitivo, se apropia audazmente del amor de su dama con la rapidez y resolución de un Lochinvar, aportando a la unión una amabilidad y comprensión que contrastan enormemente con su anterior actitud, mucho más crítica y exigente.

    Aunque en su mente la imagen de su compañera ha sido siempre la de una persona emprendedora e independiente, una vez que está seguro de su amor desea protegerla del resto del mundo. Para este fin intenta proporcionarle una morada bella y perfecta. ¿Quién deberá hacerla atractiva y agradable para su propio confort personal? La mujer que inicialmente debería haberse abierto paso en la vida por sí misma suele sentirse tan satisfecha por su agradecimiento y contento, que pasa a ocuparse de buen grado de la casa y las faenas domésticas.

    Aunque la sexualidad del hombre Cáncer está siempre despierta, sólo se verá indebidamente tentado a recurrir a otras mujeres cuando considere que su afecto ha sido traicionado.
    Dado que le gusta la solidez y respetabilidad de la vida doméstica, desconfía de todo lo que pueda entrometerse en la perfección de su funcionamiento, temiendo verse involucrado en cualquier aventura que sirva sólo para proporcionarle una diversión transitoria.