Home / Astrología / ¿Para qué sirve la astrología?

    Mucha gente piensa que la astrología no se puede tomar en serio, y esta actitud es perfectamente comprensible. Cuando uno da una furtiva ojeada al horóscopo en el periódico, sólo para comprobar si hoy es el día en que va a acertar a la lotería o va a conocer a un hombre alto y moreno, no puede dejar de notar que la columna astrológica suele estar en la misma página que las historietas. Si la astrología parece ser un toque de diversión, un truco para vender más periódicos, esto viene a demostrar que no hay que juzgar por las apariencias. La astrología es un tema que ha sido tomado muy en serio por sabios y eruditos desde los albores de la historia.

    Nuestros primeros antepasados no tenían la columna del horóscopo que les aconsejara qué hacer, pero sí estaban siempre al acecho de señales. Sabemos que en épocas muy, muy lejanas, en el año 15000 antes de nuestra era, había gente que hacía marcas en huesos de animales para registrar los movimientos del Sol y de la Luna. Y esto sólo era el comienzo. Ya por el año 3000 a. de C. los primeros astrólogos-astrónomos (en ese tiempo era una misma ciencia) de la antigua Babilonia estudiaban el firmamento y anotaban meticulosamente todas sus observaciones. Por ejemplo, vieron que cuando estaba en lo alto la constelación de Aries, era el momento de la fertilidad y de la nueva vida. También observaron que el crecimiento de las plantas se correspondía con las fases de la Luna, y no les llevó mucho tiempo darse cuenta de que había ciertos días del mes más favorables que otros para plantar.

    Estos primeros astrólogos eran sacerdotes, personajes de alto rango en su medio, en una época en que la astrología ocupaba un lugar prominente en la marcha de los asuntos nacionales. Un monarca no habría soñado siquiera con tomar una decisión importante en materia de estado sin preguntar antes a sus astrólogos si el día era propicio. Desde sus comienzos en Babilonia, la astronomía se abrió camino hacia Egipto, en donde quedó representada en las construcciones de la Gran Pirámide de Gizeh. Como nos lo revelan las Escrituras, los siguientes en adoptar la astrología fueron los hebreos, quienes a su vez la enseñaron a los griegos y romanos. En el siglo u de nuestra era, el gran astrólogo-astrónomo Ptolomeo compiló todo el conocimiento astrológico de su tiempo en el primer manual de astrología que ha sobrevivido, y que aun hoy día sigue imprimiéndose y vendiéndose.

    Con la llegada del cristianismo la astrología pasó de moda y cayó en desgracia en Occidente. Pero en Oriente continuó prosperando y, gracias al genio matemático de los árabes, estaba en mejor forma que nunca cuando hizo su reaparición en Europa en el siglo vm, y ya florecía en todo su esplendor durante el Renacimiento, en el siglo xv. Las grandes familias de la época, como los Mediéis en Florencia, consultaban a los astrólogos acerca de todo -bodas, muertes, intrigas políticas, y hasta para erigir una estatua o monumento- para ver si los signos eran favorables. Tycho Brahe, Kepler, Galileo y Newton, destacados científicos de su tiempo, todos estudiaron astrología. La reina Isabel I de Inglaterra se hacía aconsejar por John Dee, su astrónomo personal. Incluso antes de acceder al trono necesitó de toda la ayuda que la astrología le podía ofrecer para resistir a su sanguinaria hermana, Mary, la cual siempre tenía un astrólogo a mano. Pero los astrólogos no siempre recibían el aprecio que se merecían, ni siquiera cuando sus predicciones eran probadas. El infortunado William Lilly, gran astrólogo inglés, predijo con exactitud la Gran Plaga de 1665 y el Gran Incendio de Londres de 1666, y fue acusado de haberlos provocado. Antes de esto tuvo la nada envidiable tarea de asesorar a Oliver Cromwell y al rey Carlos al mismo tiempo, lo cual era harto peligroso, tomando en cuenta que ambos estaban enfrentados en una guerra.

    Por motivos difíciles de explicar, aunque probablemente relacionados con la ascensión del calvinismo, el racionalismo y el capitalismo, la astrología casi desapareció nuevamente durante doscientos años. Pero actualmente en el siglo xx está recuperando credibilidad, debido principalmente a su reconocimiento en la obra del eminente psicólogo suÍ2o Jung, y, más recientemente, como consecuencia de los notables estudios de Gauquelin. Hoy en día nos tropezamos con la astrología en los lugares más insospechados. La han utilizado el gobierno norteamericano y el israelí, y posiblemente otros que no sabemos. Los psicólogos y psiquiatras la utilizan para lograr un conocimiento más profundo de sus pacientes. En la industria y el comercio, los jefes de personal y los ejecutivos la emplean para comprender mejor cómo trabajan las personas. Y ahora, con este libro, usted puede utilizarla también para entenderse mejor a sí mismo y seleccionar sus perspectivas de trabajo y profesión.

    Astrología

    Astrólogo en su gabinete