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    Las criaturas del agua

    Junto con el aire, el fuego y la tierra, el agua es uno de los cuatro elementos de la naturaleza y quizá sea el más importante, ya que en numerosas tradiciones como la hindú, la cristiana y la judía en el principio de los tiempos no había más que una enorme extensión de agua desprovista de luz.

    Es el primer elemento y de él surgieron todas las cosas. Las aguas primordiales son germen de toda materia. Del agua depende la fertilidad y el nacimiento de la vida. En Astrología, el agua se representa con un triángulo con uno de sus vértices hacia abajo, lo mismo que el que ha sido utilizado en todas las culturas para representar el principio de lo femenino. El agua, como la Luna, pertenece al mundo de la mujer, dadora de vida.

    En el agua dulce viven las ninfas desde tiempos mitológicos, no son divinidades propiamente dichas, están a medio camino entre los dioses y los humanos y hay muchísimas, cada brote de humedad tiene la suya. Homero nos cuenta que a las ninfas les gusta refugiarse en las grutas próximas a los estanques y son bastante sociables con los humanos de los que, a veces, se enamoran. A ellas se debe el efecto curativo de ciertas fuentes y manantiales en los que se construían piscinas y baños en honor de las ninfas generosas. A ellos peregrinaba la gente para curar sus males.

    Uno de esos baños, construido durante el imperio romano, está en San Juan de Baños, provincia de Palencia. Cuentan las crónicas que, atraído por su fama, a él acudió el rey visigodo Recesvinto (s. VII) aquejado por una grave enfermedad de la que evidentemente sanó después de tomar los correspondientes baños.

    Pero al rey, que era cristiano, no le gustaba demasiado atribuir su curación al poder pagano de las ninfas y mandó construir un templo que hoy es una basílica consagrada a San Juan Bautista, a quien se le adjudican las cualidades milagrosas de las aguas. Con el paso de los siglos las ninfas de la antigüedad van dejando paso a la figura medieval de la Dama del Lago, hermosa doncella que representa la esencia mágica del agua.

    En la tradición germana Lorelei es una bellísima y seductora joven que se peina los cabellos sentada en una roca del Rhin, los marineros del río resultan fatalmente atraí­dos por sus encantos y mueren ahogados.

    Lorelei, por fin, es detenida por bruja, pero hasta el obispo que preside el tribunal eclesiástico que la juzga sucumbe a sus encantos y en vez de condenarla a la hoguera establece que la bella ingrese como monja en un convento. Pero Lorelei retorna a sus orígenes y antes de tomar los hábitos se lanza a las aguas del Rhin arrastrando con ella a los tres hombres que la acompañaban a cumplir la sentencia.

    También es una Dama del Lago la que entrega al Rey Arturo su espada mágica, la famosa Excalibur. Otra doncella del agua es la llamada Nimue, de la que se enamora Merlín el mago, peligrosa doncella que cuando ya ha conseguido toda la información mágica de su maestro le hechiza y lo mantiene prisionero debajo de una piedra.